Nos han enseñado que, si queremos cambiar, solo necesitamos más fuerza de voluntad. Pero la realidad es que la fuerza de voluntad se agota.

No es un fallo personal. Es simplemente cómo funciona la mente.

Por qué la fuerza de voluntad falla

La fuerza de voluntad depende de muchas cosas:

  • el cansancio
  • el estrés
  • el día que has tenido

Por eso algunos días te resulta fácil y otros imposible.

Cambiar el entorno es más fácil que cambiarte a ti

En lugar de luchar contigo mismo, es más útil cambiar lo que te rodea.

Ejemplos simples:

  • dejar a la vista lo que quieres usar
  • esconder lo que te distrae
  • preparar las cosas con antelación

Cuando algo es fácil de hacer, lo haces más.

Menos decisiones, mejores hábitos

Cuantas más decisiones tienes que tomar, más fácil es fallar.

Si un hábito está siempre en el mismo lugar y momento, no necesitas pensarlo. Simplemente ocurre.

No necesitas ser más fuerte. Necesitas que tu entorno te lo ponga más fácil.


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